miércoles, 15 de julio de 2015

Otro adiós

Muchos aún recuerdan los cines que hubo en Gijón: el Robledo, el Hernán Cortés, el Arango… ahora decimos adiós al último de los multicines supervivientes que los habían sustituido. En apenas 30 años pasamos del cierre de las salas tradicionales a la casi total desaparición de la exhibición cinematográfica en el centro de la mayoría de las ciudades.

No es este el momento ni el lugar para reflexionar en profundidad sobre el cambio en nuestra forma de vida que se ha producido de forma cada vez más acelerada en los últimos años, o sobre el modelo de sociedad que se está imponiendo; simplemente queremos lamentar la pérdida que el cierre de los Cines Centro supone para la actividad cultural de la ciudad, que además puede perjudicar la continuidad del Festival de Cine. Lo cierto es que hace ya muchos años que las salas estaban vacías, y ya se ve que la única reacción que se observa en la ciudad es la indiferencia más absoluta (la misma que hubo, por ejemplo, cuando desapareció por decisión política la OSGI). Parece que tenemos que resignarnos a que la “vida cultural” de la ciudad se reduzca a los saraos veraniegos; esos sí gozan del aprecio ciudadano y la protección política.


Pero no hay problema, dicen muchos: tenemos internet.

Artículo de Nacho Muñiz

miércoles, 8 de julio de 2015

La calle de Pi y Margall

En nuestro concejo hay lugares con mucho simbolismo histórico pero por desgracia esa significación es desconocida para el gran público. Uno de ellos es la céntrica calle de los Moros. En ella fue establecida en 1850, por un grupo de obreros del vidrio y la loza, la primera logia asturiana, «Los Amigos de la Naturaleza y la Humanidad», que se adscribiría a la obediencia del Gran Oriente de Francia. Por entonces las sociedades secretas de la masonería constituían el refugio natural de los agitadores del libre pensamiento. Más tarde, durante la época caciquil de la Restauración borbónica, el primer Centro republicano que contra viento y marea abriría sus puertas en Xixón también estuvo situado en esta calle. En aquel espacio precisamente celebraba sus reuniones el comité local del Partido Republicano Democrático Federal (PRDF), una fuerza política escasamente conocida en nuestros días a pesar de su profunda implantación en la sociedad asturiana ente los años 1868 y 1936.
El principal ideólogo y dirigente del PRDF fue el intelectual catalán Francisco Pi y Margall, que desde una concepción de los derechos ciudadanos como naturales (inherentes a la misma dignidad de la persona humana) e ilegislables (anteriores y superiores a toda legislación positiva de los poderes públicos) desarrollaría un proyecto extraordinariamente avanzado para su tiempo. De hecho el impacto de las ideas piimagallianas fue fundamental en la articulación política de las clases populares más allá del motín espontáneo. A través tanto de la movilización de masas como del asociacionismo privado los «federales» estructuraron un marco especialmente amplio de prácticas radical-democráticas, en el cual la política dejaba de ser el privilegio de unas elites para ser ejercida por quienes no tenían voz propia en las instituciones liberales.
A partir del fallecimiento de Pi y Margall, producido en 1901, sus adictos en Xixón reclamaron constantemente que el Ayuntamiento asignara su nombre a alguna de las vías públicas de la ciudad. El domingo 12 de marzo de 1911, después de muchos obstáculos por parte del Partido Conservador, lograron la realización de esta demanda. Así la calle de los Moros fue rebautizada en honor del tribuno. El descubrimiento de la merecida placa fue precedido por una manifestación republicana, iniciada en Begoña, y por un acto de carácter cívico, con gran escándalo para la prensa derechista. Pero la lápida sería arrancada de la fachada de la casa de Riera en 1937 con motivo de la entrada de los militares golpistas, volviendo la calle a su denominación original.
En el momento actual, cuarenta años después del fin de la noche franquista, es cuando menos lamentable el olvido en el que pervive esta parte importante de nuestra Historia. Tal vez algunos puedan plantear objeciones burocráticas a un nuevo cambio de nombre, pero en cambio no debería existir ningún impedimento a la simple colocación de una placa en homenaje y recuerdo de la figura del insigne prócer al igual que a la aportación de sus discípulos asturianos.

Javier Cubero de Vicente es Directivo de la Sociedad Cultural Gijonesa

Texto de Eva Fernández en apoyo a Grecia leído en el acto del 5 de Julio

Gracias en nombre de la SCG a quien se le ha concedido el honor de abrir este acto.

Buenos días y gracias por compartir con nosotros esta jornada de apoyo al pueblo griego, que puedes ser también determinante para el futuro de la Unión Europea

Una Unión Europea cuyo nombre se haya actualmente cargado de ironía, cuando se pone en evidencia la división entre un Norte que impone sus condiciones y un Sur que se doblega mansamente por acatar las directrices.

Una división, por cierto, procurada y fomentada por los medios de comunicación al servicio del poder, cuando se acusa de vagancia a unos ciudadanos que trabajan mucho más por mucho menos y cuyas pensiones no alcanzan para llevar una vida digna.

Decíamos que el Sur pugnaba por meterse en el corsé diseñado por los poderes económicos… sin embargo ahora el más débil, el más desesperado ha decidido hacer frente.

En enero el pueblo griego se declaró harto de pagar con su salud, su educación, su trabajo y su vida aquello que una minoría privilegiada se jugó al palé en los años de fingida bonanza.

¿Dónde estaba la Troika cuando gobiernos corruptos falseaban las cuentas del estado griego para meterse a calzador en la moneda única? (¿verdad, Signore Draghi?) ¿Dónde estaba la Comisión cuando el crédito europeo lubricaba pelotazos ante los Juegos Olímpicos del 2004? ¿Acaso ello benefició al pueblo o favoreció más bien a las élites locales y europeas con sus gruesas cuentas en Suiza?

Grecia ha sido rescatada, curioso eufemismo de significado contrario, a un precio imposible:

El FMI, el BCE y la CE, acreedores tras socorrer a los banqueros, saben que es imposible el pago de la odiosa deuda cuando la economía se hunde en caída desbocada hacia el subdesarrollo. Aun así se empeñan en quitar de donde ya no queda casi nada excepto la dignidad, con el fin de humillar y frustrar cualquier alternativa. Y es que el debate real no gira en torno al dinero, sino al poder.

Hoy en Grecia se decide lo que puede ser una pequeña pero importante victoria sobre el neoliberalismo. No obstante, si el NO gana debemos prepararnos para no dejarla sola.

Los ciudadanos, los trabajadores, la gente común no podemos permitirlo porque la ofensiva será grande. Lo está siendo. No en vano, en nuestro país, Rajoy cabeza de un partido corrupto desde su fundación, se empeña en desacreditar a quienes sólo buscan un respiro para sus ciudadanos y acaba de aprobar una Ley que reprimirá todo intento de protesta.

Tienen miedo de que Grecia contagie su coraje a otros países del Sur. Hagamos que ese miedo tenga razón de ser. Apoyemos a Grecia

Digamos BASTA DE AUSTERICIDIO; Digamos NO /OXI a la Troika

Luchemos por la soberanía de los pueblos europeos y el fin del yugo neoliberal: está en nuestras manos.

Muchas gracias (Efjaristó polí)


Eva Fernández es Vicepresidenta de la Sociedad Cultural Gijonesa

viernes, 3 de julio de 2015

Tsipras en el laberinto o el hilo de Ariadna

Nuestro gobierno se llama democracia, porque la administración sirve a los intereses de la masa y no de una minoría.” 
Pericles, Discurso Fúnebre

No se puede hablar de democracia sin referirse a Grecia; tampoco se puede siquiera hablar de Europa sin referirse a la herencia griega. Por ello, resulta paradójico que hoy se pretenda sentar en el banquillo de los acusados al pueblo heleno, bajo la imputación de frustar el sueño europeo, por haber elegido a un gobierno que, tal y como prometió en su programa electoral, no se presta a continuar liquidando los derechos laborales, privatizando sectores estratégicos de su economía, recortando pensiones o subiendo el IVA de productos básicos. Renuncias que la Troika exige para liberar un paquete de ayuda que le permita afrontar un pago de su deuda al FMI.

La tragedia griega escenifica la muerte de la democracia: los griegos se han revelado contra su destino votando por encima de sus posibilidades y, ahora, la cólera del Olimpo financiero cae sobre sus cabezas.

Syriza ganó las elecciones bajo la promesa de poner fin a las políticas austericidas, renegociando las condiciones del rescate, pidiendo reestructurar la deuda. Se ha pretendido vulnerar la soberanía del pueblo griego, tratando de forzar a su gobierno a degradar aún más los derechos sociales y a seguir aplicando dogmas neoliberales, que se han probado nefastos para la recuperación económica. Tras meses de tensas negociaciones, ha quedado patente que no ha habido voluntad de dar una salida razonable al laberinto griego.

No pocas voces autorizadas, como los premios nobel Paul Krugman y Joseph Stiglitz, han demostrado que la deuda griega es impagable, al igual que la de España, y que la única salida real es una quita y un viraje en la política económica, girando hacia la inversión productiva y las subidas salariales para dejar de contraer la demanda interna. Sin embargo, el Eurogrupo, el BCE y el FMI ignoran estas opiniones, persistiendo en políticas que los hechos se empeñan en rechazar, por más que quieran vestirse como incuestionables directrices técnicas. Son, eso sí, políticas tremendamente beneficiosas para los poderes financieros, que han visto cómo sus mastodónticas pérdidas, tras el crack bursátil de 2008, derivadas de actividades especulativas, han pasado a convertirse en deuda pública. Y son también altamente beneficiosas para las multinacionales, que  han convertido la crisis en la excusa para arrasar los derechos laborales, y forzar la privatización de servicios y empresas públicas.

Ante esto, parece que la oposición a los planteamientos de Syriza y a sus propuestas de negociación responden, sobre todo, a la pretensión de escarmentar a todos aquellos que osen oponerse a los intereses de los grandes poderes económicos, invocando la democracia.  Y ante esto, el gobierno de Tsipras ha entendido que ha llegado el momento de suspender el pago de la deuda, y convocar a la ciudadanía griega a un referéndum, figura que evoca al ágora ateniense, para que determine si es el momento de plantar cara.

El proyecto de Europa unida comenzó tras la II Guerra Mundial. En aquel momento, con una clase trabajadora fuertemente organizada, con un continente devastado y con un contramodelo encarnado por la URSS, los gobiernos occidentales tuvieron que apostar por la promoción de estados del bienestar, por la cohesión social y la redistribución de la riqueza. Esto comenzó a quebrarse en los años setenta, con la aparición de las políticas neoliberales, y fue definitivamente dinamitado por el Tratado de Maastrich. Bajo el dogma del libre mercado como asignador eficiente de recursos y de la iniciativa privada como fuente de riqueza, comenzó en Europa una oleada de privatizaciones y recortes sociales, que tuvo su mayor expresión en los países mediterráneos. La Europa del Sur, España, Grecia, Italia y Portugal, sufrió un fuerte proceso desindustrializador, consecuencia de los planes de convergencia que se implementaron con la creación del Euro, haciendo sus economías y sistemas bancarios muy dependientes de los alemanes, y volcados sobre actividades especulativas, como la burbuja inmobiliaria. La crisis de 2008 quebró ese modelo especulativo, y la respuesta política fue el rescate bancario que sepultó a la Europa del Sur bajo una gigantesca deuda pública. Ésa es la trampa que en estos momentos tiene a Grecia sometida a sus acreedores.
La crisis griega, y también la situación de Italia, España, Irlanda y Portugal, está estrechamente ligada a la principios neoliberales que conforman la UE y a los vicios de origen del Euro: al disparate de crear una unión monetaria sin haber creado una unión fiscal, una homogeneización de la legislación laboral o un sistema de deuda común; y también a las consecuencias fatales de haber perdido la soberanía monetaria y económica. Por ello, no es Grecia quien está poniendo en riesgo Europa, sino los valedores y los beneficiarios de esta UE, que están abocando a los pueblos de Europa, y en especial a los del Sur, al sometimiento a un modelo económico socialmente lesivo y antidemocrático: el austericidio y la deudocracia. Y en esas circunstancias, sólo caben dos alternativas: o la UE corrige el rumbo y se transforma en una verdadera unión política y democrática, donde los derechos de la ciudadanía primen por encima de los intereses de los poderes económicos; o Grecia, y detrás de ella otros pueblos que se rebelen contra los dictados del sistema financiero, no tendrán otra salida que abandonar el Euro y la propia UE.

Toda Europa está atrapada en un terrible laberinto, que forman las políticas neoliberales. Y en ese laberinto campa el minotauro, la Troika, devorando vidas y derechos. El gobierno de Alexis Tsipras es hoy, veintiséis siglos después de Pericles, un nuevo Teseo enfrentándose al minotauro, para tratar de salvar el sueño de Europa. Y este Teseo se aferra al hilo de Ariadna que nos muestra la salida del laberinto: la soberanía popular; la democracia.

Pedro Roldán García,
Presidente de la Sociedad Cultural Gijonesa

Este artículo fue publicado en La Nueva España el Viernes 3 de Julio de 2015.

viernes, 5 de junio de 2015

Reseña literaria: "De la movilización a la Guerra Civil. Historia política y social de Gijón (1900-1937)"

RADCLIFF, Pamela Beth, De la movilización a la Guerra Civil. Historia política y social de Gijón (1900-1937), Ed. Debate, Barcelona, 2004, 456 pp.

Javier Cubero de Vicente

Los republicanos hablaban de orquestar la integración de las masas en un sistema político reformado, que borraría las barreras entre El Llano y la calle Corrida. Los anarquistas y los socialistas, en cambio, hablaban de polarización; su programa incitaba a los habitantes de El Llano a ocupar la calle Corrida, no a hacer las paces con ella. (p. 127).


Nesta obra l'autora, profesora de la Universidá de California en San Diego, somórguianos nel desendolcu de les múltiples formes de llucha y organización colectiva que nos primeros años del sieglu XX activaron distintos sectores col envís d'arrampuña-y el dominiu de la ciudá al Partíu Conservador. La visión del conflictu políticu que s'espón nin se llinda nin prioriza a la batalla partidista pol control de les instituciones sinón que, teniendo como elementu central el conceptu de hexemonía, entra nel «terreno más amplio de los valores públicos, la acción colectiva y la expresión simbólica» (p. 21). De fechu a lo llargo del llibru se nos introduz «en muchos escenarios diferentes, desde la fabrica y el ayuntamiento hasta el centro cultural, el barrio y las calles de la ciudad», afondando nes distintes variables de la siempres complexa realidá social cola cuenta de captar «la estructura cotidiana del poder tal como era vivida y respirada por hombres y mujeres corrientes», esto ye, les distintes modalidaes de llexitimidá política y autoridá social qu'operaben nel multidimensional espaciu de la sociedá civil acullá del ámbitu de l'alministración pública.

Dende estos presupuestos vamos viendo como ye esplicada l'articulación d'una movilización permanente dende una amplia heteroxeneidá socio-política al traviés de dos grandes corrientes: el reformismu republicanu burgués y el movimientu obreru revolucionariu. A pesar de les diferencies programátiques y estratéxiques, la compatibilidá al curtiu plazu de les sos respectives prioridaes táctiques (per un llau la introducción de reformes democrátiques nes instituciones municipales, y per otru, la organización y defensa sindicales de los proletarios nos medios llaborales) asina como'l calter restrictivu y represivu del sistema políticu de la Primer Restauración Borbónica facilitaron un marcu mui flexible d'interacción ente republicanismu y obrerismu, que basculaba ente la collaboración y la competencia. Asina foi desendolcándose un procesu d'activación política d'amplios sectores populares que si bien foi esitosu na confrontación col establishment caciquil, clerical y oligárquicu de la derecha conservadora, darréu fracasa na cristalización d'un consensu socialmente ampliu en redol a una mesma cultura política. Pa Radcliff la clave taría na incapacidá de les distintes tendencies opositores tanto pa configurar un marcu ideolóxicu común como pa imponer por sigo mesmes los sos respectivos proyectos y visiones de les rellaciones sociales dempués de 1931.

Nel capitulu I se realiza un aproximamientu a la situación de la ciudá nel añu 1900. La crisis del 98 anque en Xixón nun tuviera consecuencies polítiques inmediates por embargu si qu'abrió un espaciu nel que los sectores esquierdistes pudieron dir empecipiando a cuestionar la llexitimidá ideolóxica del status quo. Daquella la disidencia vertebrábase alredor de tres tipos de dinámiques: la educación alternativa, la fuelga y la protesta de consumu.

En primer llugar alcontrábase la intellingentsia republicana, que taba centrada na espansión d'una rede d'asociaciones culturales y educatives que sirvieren d'escueles de ciudadanía y valores cívicos col oxetivu d'integrar a los obreros nel so proyectu de modernización estructural, caracterizáu por fuertes enfotos industrializadores, democratizadores y secularizadores. Dempués taba remaneciendo un movimientu obreru de clase, dientro del cual socialistes y anarquistes se combatíen de manera xabaz pol control de los sindicatos, acusándose unos a otros d'oportunistes y criminales. A la fin taben les muyeres de clase obrera, escluyíes del sindicalismu pero non del espaciu públicu, qu'al traviés de redes informales de solidaridá vecinal organizaben motines de consumu, pero «lejos de representar una resaca pre-industrial, este modelo de acción colectiva fue importantísimo para la formación de lo que se iba convertir en uno de los más potentes centros de la cultura de oposición: el barrio de clase obrera» (p.70).

La obra d'equí p'alantre ta estructurada en cuatro grandes bloques temáticos, nel primeru son analizaos los distintos estilos de vida esistentes na ciudá, nel segundu ye espuesta la trayectoria de les diverses fuercies polítiques y sindicales de la oposición, nel terceru son estudiaos los distintos proyectos culturales que se desendolcaron y los espacios de sociabilidá qu'implicaben, y nel cuartu les pautes d'acción colectiva al traviés de les cuales se manifestaben la disidencia ideolóxica y el malcontentu popular.

Nos capítulos II y III s’esponen los factores estructurales (inseguridá económica, estabilidá demográfica y segregación espacial) que sirvieron de marcu a la organización de les rellaciones sociales dientro y ente los distintos barrios: asina por exemplu'l doble apartheid económicu y residencial de la mayoría popular favoreció la emerxencia del barriu obreru como unidá autónoma de sociabilidá cola consiguiente cristalización de los dos Xixones antagónicos nel imaxinariu colectivu.

Los capítulos IV y V tán dedicaos a la evolución de los partíos republicanos, dientro de los cualos destacaron dos corrientes: el posibilismu melquiadista, que progresivamente diría moviéndose cada vuelta más a la derecha, y el federalismu piimargallianu, l'únicu sector republicanu qu'ellaboró y defendió plantegamientos socializantes acullá de la concepción lliberal de la propiedá privada.

Na década de 1910 se produz la puxanza del Partíu Reformista, creáu oficialmente por Melquiades Álvarez en 1913, nel que converxen gran parte de los antiguos militantes del Partíu Lliberal (qu'en Xixón siempres tuvieron marxinaos del poder al tar monopolizada la rede caciquil polos conservadores d'Alejandro Pidal) y de los partíos republicanos decimonónicos, desencantaos unos y otros coles organizaciones históriques pola so ineficacia. Magar que Melquiades Álvarez se declaró dispuestu a collaborar cola Monarquía cola finalidá d'impulsar avances democráticos dende'l marcu establecíu, estremándose asina de la tradicional intransixencia roturista del republicanismu, por embargu pudo capitalizar políticamente la creciente movilización popular yá que como consecuencia de la permanente represión (detenciones de militantes esquierdistes, censura de prensa, zarru de llocales, etc.) se xeneró un espaciu de solidaridá unitaria en redol a la defensa de los derechos y llibertaes civiles, siendo ésti un terrén nel que podíen movese con gran facilidá los reformistes. Sicasí nos planos social y económicu el melquiadismu destacó por una gran indefinición programática llindándose a recoyer les «demandas de las élites financieras modernizantes para aumentar la ventaja competitiva de Gijón en la industria y el turismo» (p.142). Solamente los discípulos de Pi i Margall que constituyíen la organización decana, el Partíu Republicanu Democráticu Federal, esplicitaron un programa de reformes sociales en beneficiu de la clase obrera como la xornada d'ocho hores o l'abolición de les tases de consumu. De fechu tuvieron implicaos activamente nel movimientu obreru dándose casos de doble militancia na CNT, cola que caltuvieron una alianza frente al binomiu socialista PSOE-UGT.

Na dómina de la II República’l gobiernu municipal quedaría nes manes del melquiadismu, refundáu como Partíu Reformista Lliberal Democráticu en 1931. Nesta dómina'l mapa políticu xixonés diverxó radicalmente del asturianu al tar la ciudá dominada por dos sectores que a diferencia de tiempos pasaos agora yeren testimoniales nel conxuntu del País. Los melquiadistes se foron definiendo como un partíu d'orde averándose al conservadorismu católicu, reestructuráu políticamente na CEDA, cola que llegaríen inclusive a dir en coalición con motivu de les elecciones de 1933. Asina nel ayuntamientu’l PRLD non solamente refugó les propuestes sociales y económiques que se presentaben dende la esquierda sinón que llegaría a transixir nel llaicismu, ún de les vectores fundamentales del republicanismu hestóricu. Pela so parte'l PRDF en 1931 espunxo un programa social abondu radical pero descartó la posibilidá d’afitar y liderar una mayoría esquierdista nel plenu municipal con otros partíos políticos, yá que adoptó una posición d'aislamientu tácticu mientres la República siguiera siendo «unitaria, no democrática y defensora del capitalismo» (p.160). Esta llínea d’actuación implicaba fuertes tensiones ente la so mocedá, especialmente venceyada al anarcosindicalismu, y la vieya guardia, más moderada, que controlaben respectivamente el comité executivu y el grupu municipal, lo que provocaría la descomposición de la organización. De fechu en 1932 foi espulsáu'l sector más radical, que se reorganizaría como Partíu d'Esquierda Federal. Asina en 1933 la CNT decidió desvenceyase d'un federalismu en clara decadencia y realizó una activa campaña pola astención, qu'en Xixón tuvo cerca del 32%. Finalmente nenguna de los dos fuercies polítiques predominantes en 1931 foi capaz de convertise n'hexemónica, polo que’l so espaciu acabó siendo ocupáu por otros partíos como el PSOE, el PCE, la IR y la UR. Colo cual al llegar 1936 en Xixón imponíase la bipolarización esistente a nivel estatal: asina'l PRDF yera marxináu y escluyíu de les candidatures del Frente Popular quedando nuna posición de testimonialidá, y no que se refier al PRLD, ésti convertíase nuna simple comparsa llocal de la CEDA.

El capitulu VI estudia la progresiva estructuración del movimientu obreru de la ciudá, nel cual si bien siempres esistió un antagonismu ente anarquistes y socialistes, que namás foi superáu en 1934 col establecimientu de l'Alianza Obrera, dende la década de 1910 s'estableció un claru predominiu de la CNT convirtiéndose Xixón nuna isla anarquista nun mar socialista (l'únicu otru bastión cenetista n’Asturies lo constituyía La Felguera). La esplicación del trunfu del anarcosindicalismu podría tar en que mientres el socialismu electoralmente s'enfrentaba a un republicanismu fuertemente enraigonáu na ciudá y realizaba una táctica sindical moderada nes fabriques, la CNT dende'l so ámbitu sindical se permitía xugar un papel socio-políticu mui flexible cooperando nunes ocasiones colos republicanos, y n'otres, presentándose como una alternativa revolucionaria al conxuntu del sistema. Amás un contestu sociollaboral marcáu pola intransixencia de l'Agremiación Patronal tendía a favorecer la radicalidá anarquista. Nesi marcu les diferencies principales na práctica sindical consistíen en que, per un llau, los anarquistes refugaben la intermediación del Estáu na negociación de los conflictos llaborales y consideraben la fuelga como una ferramienta imprescindible dientro del so sindicalismu d'acción directa, mientres que per otru, los socialistes nun solamente defendíen esa intermediación sinón qu’entendíen la fuelga namás como un caberu recursu.

Asina nos años 1910 la CNT consolidó la so infraestructura organizativa con una nueva xeneración de dirixentes llibertarios formaos por Ricardo Mella, ente los cualos inevitablemente destaca Eleuterio Quintanilla. Darréu con una UGT definitivamente marxinada dientro del proletariáu xixonés la CNT foi moderándose y asumiendo munchos de los métodos organizativos socialistes que nel so momentu foron criticaos por autoritarios y burocráticos. Y cuando en 1932 el Manifiesto de los Trenta abra una fuerte resquiebra na CNT estatal al plantegar una estratexa revolucionaria d'acumulación de fuercies al llargu plazu frente a la dinámica insurreccional aniciada pola FAI, anque los dirixentes de la federación xixonesa pol so pragmatismu políticu nun simpatizaben cola FAI nun van intervenir nesi conflictu internu optando por dedicase a fortalecer la so propia organización llocal.

Los capítulos VII y VIII se centren nes cultures polítiques de la oposición asina como la so espansión nel ámbitu de les redes de vida asociativa voluntaria, un espaciu particularmente complexu pero fundamental na llucha de los distintos grupos socio-políticos por establecer el so lideralgu sobre la comunidá acullá de los mecanismos de coacción. Anque los proyectos socio-culturales del republicanismu y del obrerismu compartíen importantes elementos comunes esistía una cuestión na que diverxíen radicalmente: la conceptualización de la llucha de clases. Asina los republicanos minizaben los antagonismos de clase en coherencia cola naturaleza interclasista del so proyectu de nación ciudadana al empar que los obreristes lóxicamente los entendíen como los elementos constituyentes de la so propia cosmovisión.

Dende una perspectiva elitista los intelectuales republicanos se consideraben a sigo mesmos como los axentes portadores del Progresu qu'educaríen a les mases ampliando d'esta manera les bases sociales de los sos proyectos políticos. Poro dende un enfoque paternalista patrocinaron diverses instituciones empobinaes a la clase trabayadora como l'Atenéu Obreru, l'Asociación de Cultura y Hixene o l'Asociación Musical Obrera, pero éstes dempués d'un ésitu inicial, col afitamientu del sindicalismu nos años 1910 van perder gran parte de los sos socios ensin recuperalos hasta que l'endurecimientu de la represión cola dictadura primorriverista les convierta indirectamente en cuarteles d'iviernu. Por embargu l'oxetivu de los sos promotores non solamente nun se vio realizáu sinón que nos años 1930 van ser converties n'espacios dispustaos dende'l mesmu movimientu obreru yá que dellos militantes optaron por confrontar dientro d'ellos colos sos antiguos maestros y los sos valores d'harmonía social.

Nos medios llaborales la CNT que refugaba les xuntes d'arbitraxe del gobiernu llegó a tener un significativu nivel de control que diba dende inspectores propios hasta mecanismos de presión sobre los obreros non sindicaos. Amás la federación anarcosindicalista foi esplegando una serie de midíes más amplies col envís d'organizar al proletariáu tanto dientro como fora de los centros de trabayu anque ensin llegar a crear una esfera pública antihexemónica que cubriera tolos aspectos de la vida social. Y si nel campu de la educación o del ociu les estructures sindicales competíen coles republicanes, nel de la seguridá social nun yera asina, lo que permitió'l desendolcu d'un sistema de sofitu mutuu perfuerte que cubría fallecimientos, enfermedaes y problemes llaborales.

A lo cabero, los capítulos IX y X traten sobre la creación d'una dinámica comunitaria de movilización al traviés de la yuxtaposición de reivindicaciones y acciones sectoriales. Nesa dirección foi especialmente significativa la converxencia en 1909 de tres conflictos motivaos por una xubida de tases de consumu, el costu del tresporte urbanu pa los trabayadores, y l'establecimientu d'una llei que prohibía abrir los chigres nos domingos. Entós s'activaron políticamente delles redes de sociabilidá y s'anició un procesu de cooperación ente sectores mui distintos. Y según se foron multiplicando los conflictos los republicanos empecipiaron a perder terrén en beneficiu de los anarcosindicalistes, qu'en 1914 col oxetivu de canalizar el malcontentu popular fora del ámbitu llaboral auspiciaron una asociación llamada L'Analítica que taba dedicada a demandes de consumu y arriendos. Más tarde nos años 1930, como consecuencia tanto de la incapacidá de los xestores políticos pa consensuar una mediación institucional nos conflictos lo mesmo que de la lentitú o inesistencia de cambios reales, la CNT activó una dinámica de confrontación permanente, lo que convertiría a Asturies na provincia con más fuelgues del Estáu dempués de Barcelona.


Rematando yá, podemos concluyir afirmando qu'esti llibru ye un perinteresante trabayu d'hestoria llocal que nos ayuda a entender dende abaxu, dende Xixón y dende les pequenes (y grandes al empar) lluches cotidianes el procesu de politización de les mases populares nos entamos del sieglu XX, asina como la crisis de llexitimidá institucional que se produz, nuna escalada progresiva de conflictos sociales, na dómina de la II República.

martes, 2 de junio de 2015

Imágenes de la conferencia "Del Mayo indignado a la primavera del cambio"

El 1 de Junio, la Sociedad Cultural Gijonesa, en colaboración con el club de prensa de La Nueva España, organizó esta conferencia en la que el historiador y activista Diego Díaz analizó los cambios políticos y sociales que se han producido en nuestro país desde el surgimiento del 15-M en 2011. A continuación, os ofrecemos una galería de fotos del evento.







Galería de fotos de la cata de vinos, sidra y quesos

El 28 de Mayo, Iván González, copropietario de la sidrería Cantelí, dirigió una cata de vinos, sidra y quesos en nuestra sede social. Concretamente, se degustaron los siguientes productos:


-Una sidra brut
-Un vino fino
-Un vino blanco
-Dos variedades de vino tinto
-Dos quesos asturianos artesanales


A continuación, os ofrecemos una galería de imágenes del evento.